¿Qué es el Open Banking? ¿Cómo nos beneficia?

Ampliar el acceso a los servicios financieros sería fundamental para promover el crecimiento sostenido e inclusivo de un país y el desarrollo de las personas, empresas y el sector público. Para impulsar esta transformación financiera, el Open Banking, que transfiere la propiedad de los datos financieros de las entidades a los usuarios, es una iniciativa a considerar.

El Open Banking (en inglés, “Banca Abierta”) facilita el intercambio de información entre entidades financieras, usualmente a través de las llamadas APIs (Application Program Interfaces): herramientas que usan las empresas digitales para acceder o compartir la información de una aplicación u otro servicio.

La mayor disponibilidad de información que ofrece el Open Banking permitiría a las personas acceder a catálogos online de todos los servicios financieros operados por diversos bancos y operadores financieros sin tener que ser cliente de ninguna entidad. Además, podrían acceder a información más precisa sobre sus propios datos financieros, como las deudas o créditos que registran, nivel de cumplimiento de préstamos anteriores, etc.

Por ejemplo, con Open Banking, cualquier usuario podría entrar a la página web o aplicación de cualquier institución que ofrece servicios financieros y acceder a una estimación del costo de un producto financiero de acuerdo a sus características específicas.

La posibilidad de comparar todos los productos financieros disponibles generaría mayor competencia entre las entidades financieras y las impulsaría a reducir las tasas y comisiones de sus líneas de crédito, permitiéndoles optimizar sus sistemas de evaluación crediticia.

En consecuencia, a través del Open Banking los consumidores y empresas terminarían siendo beneficiados con un menor costo de sus productos financieros. En el caso de las personas, las herramientas financieras les permitirían, por ejemplo, administrar mejor sus ingresos, gastos e inversiones (ya sean financieras o en la economía real). Las pymes, por su parte, podrían mejorar su capacidad de ahorro y accederían más fácilmente a créditos para hacer inversiones, algo que incrementaría su productividad y la calidad de sus productos y servicios. En consecuencia, se generaría más inversión, actividad y empleo.

Por otra parte, es importante resaltar que el intercambio de información siempre ocurriría con total seguridad: los datos siempre estarían accesibles solo para aquellas entidades a quienes las personas autoricen. Entonces, si vos como cliente no autorizás el uso de tus datos, una entidad financiera no podrá ver, por ejemplo, tu historial crediticio para ofrecerte algún préstamo o cualquier otro producto financiero.

Estamos ante una oportunidad

Muchos países aprobaron ya sistemas de Open Banking. En agosto de 2016, el Reino Unido fue el primero en adoptar una regulación de este tipo, partiendo del régimen PSD2 – Primera Directiva de Servicios de Pago, por sus siglas en inglés – aprobado en la Unión Europa un año antes, uno de los más avanzados a nivel global. Este régimen se comenzará a aplicar a comienzos de 2021 en todo Europa y permite el acceso a otras instituciones a la infraestructura de los bancos del continente.

Además de la iniciativa de la Unión Europea para desarrollar su estándar, ya hay en camino cambios legislativos y esfuerzos colaborativos de la industria en otros países. Por ejemplo, Australia, Japón, Singapur, India y Japón están avanzando en el desarrollo de iniciativas vinculadas al Open Banking.

En la región, Brasil y México tienen regulación aprobada y recientemente Chile sancionó una iniciativa de Portabilidad Financiera basada en los estándares del Open Banking.

En este escenario, Argentina -que ya es líder en la región por su ecosistema financiero digital– tiene una gran oportunidad para profundizar aún más su sistema financiero y fomentar un mayor crecimiento inclusivo.

Pierpaolo Barbieri
Fundador de Ualá