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Inteligencia Emocional: ¿Sabías que las emociones impactan en tu vida económica?

Te contamos sobre la inteligencia emocional y cómo las emociones impactan en nuestras decisiones económicas.

La inteligencia emocional se puede aplicar a la vida cotidiana en todos sus aspectos, entre ellos las finanzas. Decimos esto porque cada vez que tomamos decisiones financieras ponemos en juego nuestra razón y emoción. 

Por ejemplo, para avanzar en una inversión nos informamos para elegir qué es más conveniente según nuestro perfil de inversor: conservador, moderado o arriesgado. Hasta acá pura información y razón, pero es importante considerar que las emociones también aparecerán, aún cuando no lo queramos.

Las emociones

Las emociones básicas son siete: sorpresa, tristeza, desprecio, miedo, ira, alegría y asco. Seguro ya lo sabías porque las viste en la peli de Disney “Intensamente”, decinos la verdad. 

En general, la que más aparece al elegir una inversión es el miedo, que puede paralizar y hacer perder oportunidades.

De igual forma, las emociones no sólo están presentes a la hora de tomar decisiones de inversión, sino en todas las relacionadas con nuestra plata. Por ejemplo, la alegría que nos produce adquirir bienes puede llevarnos a gastar más de lo que podemos.

Usemos la inteligencia emocional

En este escenario, los expertos recomiendan algunos tips para poder conectar positivamente con nuestra plata:

  • Identificar nuestras expectativas en base a nuestra realidad. Saber qué queremos es el primer paso para empezar a delinear nuestro futuro, pero conociendo bien de qué situación financiera partimos.
  • Evitar subirse a la adrenalina que genera el riesgo a la hora de invertir, pero tampoco paralizarse con el miedo a perder.
  • Distinguir los gastos que generan placer pero son inconvenientes para la salud de nuestras finanzas. El corto plazo no suele ser amigo de las inversiones.

Reconocer las emociones y gestionarlas nos permite avanzar en la construcción de un vínculo saludable con nuestra plata. 

Equilibrar nuestras cuentas, planificar, controlar los gastos y ahorrar son los pasos para llegar a las inversiones que pueden consolidar nuestra situación patrimonial.